En los últimos meses hemos podido leer mucho acerca de la batalla entre grandes empresas del mundo tecnológico como Apple, Samsung, Nokia, RIM o Google. Entre ellas acumulan miles de patentes sobre cualquier cosa imaginable. Quieren ser los primeros en todo y sobre todo impedir que la competencia te copie para poder rentabilizar la inversión en I+D. Pero no siempre se puede ser el primero en todo y entonces se copia al vecino para poder tener un producto con lo mejor de todas las partes. No ocurriría nada si todos pagaran por las patentes al vecino, pero entonces los dispositivos y los servicios se encarecerían y en un mundo tan competitivo, es importante hacer productos magníficos a precios de risa. Además, hay que pagar sueldazos a los directivos, dividendos a los accionistas y esclavizar a media Asia y si todo va bien a la mitad sur de Europa, así que merece la pena el riesgo de la ilegalidad.

Entonces es cuando llegan los famosos abogados que cobran sumas indecentes de dinero por interponer demandas contra la competencia para ver subsanada la pérdida de ingresos debido a que la gente no compra mi producto porque el del vecino tiene lo mismo y otras cosas nuevas y por tanto es mejor. Así que en lugar de gastar mi dinero en seguir innovando para aprovechar la ventaja que me da ser el primero, me lo gasto en esos pobres enchaquetados que no llegan a final de mes.

Si se pagaran todas las patentes, entonces estaríamos pagando como consumidores a todos los investigadores que hayan tenido buenas ideas y que se reflejen en el producto. En un sistema equilibrado, si todos innovaran por igual, los ingresos y los gastos por patentes se igualarían y el coste unitario de productos sería el mismo. Como no todos innovan por igual, ¿a quién le interesa demandar? A quien más innova ¿A quién le interesa copiar? A quien menos innova. Si la multa es inferior al coste de innovar, entonces copiar merece la pena (esto me huele alarmantemente al coste de defraudar en España). Además, si la empresa que es copiada no puede demandar por falta de recursos o de forma material de demostrar la copia, entonces el negocio es redondo.

Normalmente merece la pena copiar por la velocidad a la que se mueve la justicia y la complejidad inherente al mundo de las ideas, que dispara los costes judiciales y la duración de estos procesos. Para entonces los directivos ya se habrán llevado sus dividendos, los picapleitos sus minutas, los accionistas mayoritarios habrán vendido y entonces no se podrá pagar la multa,  por lo que se cerrará la fábrica, los empleados se irán la calle y la empresa demandante no podrá recuperar el dinero reclamado.

Con esto ¿qué digo? ¿que las patentes son buenas y que lo que es malo son las que la violan? Sí, pero creo que hay fórmulas mejores y que hacen que la sociedad realmente progrese. Y no hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos donde la innovación abierta da pingües beneficios. Vayamos a la cocina por ejemplo. Encontramos en los últimos años muchos cocineros que se han atrevido a poner patas arriba el mundo de la gastronomía convirtiendo la comida en un espectáculo a la altura de cualquier otro evento cultural. Tomemos las contribuciones de ElBulli por ejemplo que han convertido en habitual el comer en una copa o una cuchara, tomar espumas o sopa-salsas o deconstruir platos tradicionales para reinventarlos. ¿Y tienen patentes? No. Han encontrado un equilibrio donde todos se copian a todos. Es una forma de rendir homenaje al inventor y de hacer que la gastronomía progrese. Los grandes restaurantes se han visto todos agraciados por un mayor volumen de nuevos gourmets que buscan cosas nuevas. Y los mayores innovadores escriben libros, hacen documentales, tienen programas de TV y sobre todo tienen listas de espera de 2 años para poder comer. Porque su capacidad de innovar y sorprender no se puede copiar y eso también lo reclama el consumidor.

En el sector de las TIC también es aplicable este concepto. Por ejemplo ID Software, famosos por ser los creadores de videojuegos como Doom o Quake, han logrado convertir sus productos en los más rápidos e innovadores de su género. Una vez publicado sus juegos, liberan y venden los motores que han utilizado para que la competencia haga productos. Y cuando la competencia saca un producto dos años más tarde, con el sello del motor por supuesto, ellos ya tienen un motor nuevo y mejor. Siempre van por delante.

Y es ahí donde hay que llegar. Lo importante no es innovar un día, sino incorporar la innovación a la identidad de tu empresa. Da igual que te copien, tú siempre vas a llevar dos cuerpos de ventaja. Se juega con el factor sorpresa como ventaja competitiva, lo que te da 6 meses o 1 año de ventaja con respecto a la competencia. Y en estos tiempos que corren, un año de ventaja es mucho tiempo. Y si la competencia lo hace bien se le copia con gusto y reconociéndolo. Y una copia puede mejorar al original. Si todos avanzan, el sector avanza y mejora.

En definitiva, creo que se puede vivir sin patentes, pero para ello:

  1. Hay que vivir en una innovación constante. Y eso sólo está al alcance de unas pocas empresas, porque saber pensar, apostar por las buenas ideas y sobre todo saber explotarlas tiene un coste que sólo unos pocos valientes se atreven a asumir y muy pocos directivos saben apreciar.
  2. Debe existir una ética sectorial, de reconocimiento mutuo y de conciencia global de avance.

Lo primero ya lo hacen muchas empresas que creo que están en su legítimo derecho de atacar a los copiadores. Lo segundo está al alcance de muy pocos sectores y digamos que en general raya la utopía. Porque si en ese juego entran las grandes corporaciones, sólo se apuntarán el día que la ética se subvencione.

26 agosto, 2012

Posted In: Desvaríos

5 Comments

Hace poco leí algunas recomendaciones sobre cómo mantener un blog personal como docente. Una de las recomendaciones era publicar una entrada si te hacían la misma pregunta dos veces. Cada año en cada una de las tres convocatorias de proyectos final de carrera (PFC), repito el mismo protocolo: doy el mismo discurso inicial, un par de enlaces a consultar, una aclaración importante y respondo a la misma pregunta: "¿Cómo voy a contar en 15 minutos mi proyecto? ¡Tengo que dejar algo fuera y todo es importante!" Así que voy a seguir el mismo protocolo, pero esta vez por escrito. (más…)

17 junio, 2012

Posted In: Uncategorized

3 Comments

Este es un esquema de los distintos tipos de personal docente e investigador (PDI) en las Universidades españolas. En las aristas se indican los requisitos para acceder a cada tipo de puesto. Los complementos aparecen al pie. Como se puede observar sólo los funcionarios pueden solicitar sexenios. Según Wert y su RD 14/2012, sólo el PDI con sexenios activos (que hayan pasado menos de 6 años desde el último) investiga. Al PDI laboral nos deja fuera de solicitarlo siquiera. Según el Sr. Wert, no investigamos. Y no quiere dialogar...

23 mayo, 2012

Posted In: Desvaríos

Leave a Comment

Para mi sorpresa hoy he sufrido el efecto menéame por cortesía de @sartsooinotna. Me agrada y desagrada al mismo tiempo que este artículo sea portada en meneame.net. Por un lado significa que ha gustado, aunque me constan opiniones contrarias. Por otro lado es como si hubiera gritado en una sala ruidosa en el mismo momento en el que todo el mundo se calla, lo cual desborda en primera instancia.

(más…)

Posted In: Desvaríos

Leave a Comment

Hoy inauguro una nueva sección de mi web que he bautizado como "La Tecnologería". Sección donde contaré todo aquello que me parezca interesante sobre distintas tecnologías. Hace unos días leía sobre cómo escribir blogs de una manera sostenible en el contexto educativo. Me encontré con una regla que es la que voy a aplicar hoy: "si te preguntan algo 2 veces, escribe la respuesta en una entrada". Así que a ello voy. (más…)

6 mayo, 2012

Posted In: LaTeX, Tecnologería

Etiquetas:

2 Comments

« Página anteriorPágina siguiente »