Cualquiera que haya enviado alguna vez un artículo a una revista, congreso, workshop, etc. habrá sido víctima o beneficiario de un sistema de revisión. Que otros evalúen nuestros trabajos forma parte de nuestras vidas como investigadores. Es un proceso necesario para la verificación de las contribuciones científicas a fin de madurarlas y descartar fallos y fraudes. Tal vez el caso más mediático de esta necesidad fue el caso de la fusión fría en burbuja del Dr. Taleyarkhan. Publicado en la revista Science en 2002, años más tarde se demostró que el experimento estaba contaminado y por tanto tal fusión fría no existía. Os recomiendo que veáis un interesante documental que detalla esta historia.

Creo que ningún científico pone en duda las revisiones. No obstante, todos nos hemos topado con revisiones injustas, exageradas, fueras de contexto o las famosas no-revisiones. Hace unos días me llegó una taxonomía de revisores que seguro que arrancará la sonrisa a más de uno. Y es que detrás del anonimato que otorgan habitualmente los procesos de selección se esconden tipos de valía, intereses y moral de lo más variopinto. Personalmente puedo decir que sólo 3 de cada 10 revisiones me han parecido adecuadas, en las que incluyo trabajos aceptados y rechazados. En las otras 7 ocasiones he tenido la necesidad imperiosa de dirigirme al editor para reclamar un derecho a réplica que normalmente no existe. Me he llegado a encontrar revisiones del tipo:

  • "Este tipo de artículos no me interesa, busco experiencias industriales" - Pues cógete otro que para eso tienes un track
  • "El inglés no es adecuado, debe reescribirse" - Con faltas de ortografía en una revisión ininteligible que demostraba que no era inglés y en un artículo revisado por un nativo.
  • "Los autores deben leerse antes todos estos artículos: [1][2][3][4][5]" - donde [1-5] son referencias a trabajos del mismo autor, seguramente el revisor.
  • [Espacio reservado para mis lectores ;)]
El problema general que veo en los procesos de revisión es que no se valora la idea detrás de un artículo, su potencial de innovación y de evolución. Y sobre todo no se revisa desde una perspectiva constructiva. Las revisiones no se hacen con objeto de acabar refinando una idea y sacarle punta a ideas innovadoras y obligar a innovar al que no hace más que lonchear el salami. Se hacen con objeto de cubrir un cupo de publicaciones y punto.
Y esto choca con el objetivo del investigador es contribuir al desarrollo con nuevas ideas, y los procesos de revisión deben asegurar la calidad de las mismas. Un investigador que reciba una revisión interesada, injusta, contundente y que tenga la moral baja puede entrar en una espiral negativa que degenere en baja productividad y probablemente en el final de su carrera como investigadora. Creo que todos los que nos dedicamos a esto hemos recibido en algún momento un golpe que nos ha hecho tambalear todos los cimientos sobre los que basamos nuestro trabajo. Y creo que la culpa de todo esto radica en el anonimato de las revisiones.

Personalmente abogo porque la revisión de los artículos sea abierta. No es algo nuevo. Ya existen revistas con procesos de revisión por pares abiertos que abogan por este modelo. Y no tenemos que extrañarnos, porque ya forma parte del trabajo del profesor universitario. Cuando suspendemos o aprobamos a un alumno, estamos dando la cara. El estudiante tiene el derecho a revisar la evaluación del examen y es ahí donde el profesor tiene que defender su criterio. Esto obliga a no establecer procesos aleatorios de evaluación y a implantar un modelo de justicia y equiparación de resultados.

¿Por qué entonces no lo aplicamos a la investigación? ¿Porque los revisores no van a ser sinceros u honestos? Se puede ser honesto dando tu nombre, lo que se va a evitar es la grosería y las revisiones de baja calidad. El revisor queda expuesto y el revisado debe tener el derecho a réplica. El problema que ven algunos es que la venganza puede ser recíproca y el revisado ser el revisor en otro proceso. Creo que esto es una conclusión que se obtiene de esperar que las revisiones abiertas sean de la misma calidad y moral que las revisiones anónimas. El objetivo de la investigación pública debe ser el avance en el conocimiento universal y creo que los procesos abiertos de revisión contribuyen a este objetivo mejor que las revisiones anónimas.

Convirtamos un entorno competitivo en un entorno colaborativo en el que todas las partes ganan. Por suerte no soy el único loco en este camino. Por poner un ejemplo, en Enero de 2009 el conocido matemático Timothy Gowers propuso en su blog resolver de forma colaborativa un problema que había permanecido durante años sin resolver. Científicos de todo el mundo contribuyeron en este proyecto y en menos de dos meses se alcanzó una solución. Es una muestra de que el modelo puede funcionar. Os recomiendo que echéis un vistazo a la charla de Michael Nielsen sobre Open Science para tener una visión más generalista.

Por último decir que Timothy Gowers ha liderado un boicot a Elsevier por hacer un negocio que muchos consideramos abusivo con el trabajo gratuito de investigadores y a costa de las organizaciones públicas como universidades y centros de investigación. Yo personalmente lo estoy siguiendo, y además añado a sus principios que Elsevier tiene en su catálogo al menos una revista en la que los editores hacen como que revisan y lo aceptan todo. Y esto es una vergüenza. Para eso publico mis resultados aquí. Así que en el futuro esperad de mí cualquier cosa.

17 Abril, 2012

Posted In: Desvaríos

2 Comments

  • José María dice:

    No puedo estar más de acuerdo contigo. Es más, tengo en mi radar una revista con open review a la que es probable que envíe mi próximo paper largo.

    En esto de las publicaciones, como en todos los ámbitos de la vida actual, hacen falta revoluciones y cambios de modelo. Pongámonos a ello, aportando al cambio lo poquito que podamos.

  • David Ruiz dice:

    Creemos una Web de damnificados por los editores/revisores en la que se hagan público estos abusos y/o malas prácticas.

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